¿Dónde estamos? (V), de Julio Anguita en Público

Quinta entrega de una serie de ocho artículos en los que se sintetiza la intervención de Julio Anguita en el Ateneo de Madrid el pasado día 9 de Marzo.

El proceso que ha conducido a esta situación de barbarie y de derrota consiguiente de los mensajes y propuestas organizados de liberación y construcción de un mundo nuevo nos sitúa a cada uno y a cada una ante una pregunta  de carácter perentorio ¿Asumimos la derrota o decidimos pasar a la ofensiva y establecemos las condiciones ideológicas, políticas, sociológicas, organizativas y de axiología alternativa para combatir de nuevo?

Si la respuesta individual y colectiva es afirmativa debemos asumir que ello nos obligará a una revisión de estrategias, tácticas, pautas de comportamiento, alianzas, lenguaje y esquemas organizativos. Una nueva guerra requiere una reestructuración del bagaje con el que hasta ahora hemos combatido. Y todo ello con el punto de mira puesto en un objetivo sin el cual el cambio no será posible: ganar para la alternativa a la inmensa mayoría porque objetivamente esa inmensa mayoría está dominada y perjudicada aunque grupos y colectivos importantes de la misma no lo sientan por ahora así.

Asumir el reto, aprestarse a enfrentarse a la enorme tarea de preparar y diseñar u nuevo orden al menos una situación de bonanza social que permita ulteriores pasos es empezar a ser consiente de que debemos situarnos ante una doble acción en la que las partes que la constituyen son simultáneas, imbricadas entre sí y potenciadoras la una de la otra:

1.    La Ruptura de los nexos que nos atan a lo que hay
2.    La Construcción de la Alternativa.

Romper es esencialmente independizarse de los valores, conceptos y presupuestos de la actual política económica. Romper es buscar la solución desde parámetros que en nada tengan que ver con las tres personas de la trinidad capitalista: mercado, competitividad  y crecimiento sostenido. Romper es priorizar los verbos repartir y compartir sobre las ideas que hablan de intensificar la producción sin saber para qué o estimular el lucro privado sin tener en cuenta la incidencia social sobre el resto de la población.

Y esa Ruptura toma forma en dos enunciados que deben constituirse en axiomas para la acción social:
- La Ciencia económica está supeditada, como ciencia instrumental, a la plena realización de los DDHH.
- La Ciencia económica debe en sus desarrollos, planificaciones y previsiones someterse además al mantenimiento de las condiciones que preserven el equilibrio ecológico del planeta.

A poco que pensemos nos daremos cuenta de que tal posicionamiento implica el predominio de la Política sobre los mercados, las transacciones sin control y los paraísos fiscales. Pero implica algo más: la no aceptación de que para crear empleo hay que crecer primero y repartir después. La aceptación acrítica de este aforismo del sistema, nos conduce a la aceptación de su existencia. Repartamos primero y después hablaremos.

La Ruptura es instalarse en otra dimensión de la realidad que siendo tan posible como la oficial, aparece como irreal o imposible de cumplir. La Ruptura rompe el círculo vicioso que se establece entre la economía de la oferta, el mercado y las condiciones laborales necesarias para que funcione. La Ruptura en absoluto invalida a la ciencia económica, al contrario, le concede la misión de desarrollar capacidades, actitudes,  procesos, objetivos y pautas científicas para hacer posible otra situación de DDHH.

La Ruptura no es posible, salvo que se quiera instalar en el vacío sin la construcción simultánea de la Alternativa, la cual es triple:
- Alternativa de modelo de sociedad
- Alternativa de Gobierno.
- Alternativa de Estado.

La gradación de estos objetivos es inseparable de los tempos, las fases, los ritmos, los programas y las alianzas
Construir es abrir  espacios de participación en objetivos de económicos insertos en redes sociales de participación: elaboración, consumo y distribución. La economía de lo inmediato, de lo cercano es un campo de aprendizaje y de concienciación que arrastra con él otros niveles de participación política.

El reparto del trabajo, el cooperativismo, las redes alternativas de financiación o la implicación de la población son junto con la cultura de los valores alternativos, la enseñanza y los nuevos yacimientos de empleo el armazón sobre el que aplicar la Ruptura y la Construcción de la Alternativa.

Esta doble acción no puede ser independiente de la lucha política, social, cultural y de valores. El problema que la experiencia se encarga de recordarnos a cada momento es que esa lucha no puede reducirse y circunscribirse únicamente y preferentemente a lo electoral, sindical, oficial o consuetudinario. Es una dimensión en al que la acción se ejerce desde conceptos y parámetros que priorizan lo colectivo general, la aparición de nuevos sujetos y la consolidación de valores como la solidaridad efectiva, la democracia radical y los fundamentos del ser humano nuevo.

Julio Anguita, excoordinador general de Izquierda Unida.

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