Siero prende la mecha, de Juan Neira en El Comerciao

LA victoria holgada de Juan José Corrales sobre el candidato oficialista, Faustino Álvarez, entraba dentro de los pronósticos, desde el momento en que el alcalde forjó su alianza con el SOMA. Era muy improbable que un grupo tan experto en las luchas internas como es el SOMA arriesgara a dar una batalla contra la opinión de la FSA para fracasar en las urnas. El apabullante número de avales exhibido por Corrales, en el acto de presentación de su candidatura, ya prefiguraba el resultado final.

Frente a la candidatura de Corrales se alzaba la propuesta de Faustino Álvarez, un político bien valorado por todos, pero que estaba al frente de una operación mal concebida, diseñada por militantes de Lugones, que forman parte de la elite del socialismo asturiano, pero que no saben cocinar los relevos en el interior del partido.

Para realizar la sustitución indolora de un alcalde tan peculiar como Corrales, lo primero que hay que hacer es ofrecerle otro cometido político. Es posible que el ciclo de Corrales esté agotado (el PSOE tuvo ocho ediles en los comicios de 1999 y repitió en 2003), pero era imprudente echarle un pulso interno, sobre todo sin tener asegurada la neutralidad del SOMA.

El secretario general de la agrupación, Corriols, ha anunciado su dimisión, con lo que se abre un vacío orgánico que será ocupado por una gestora. En realidad, el poder interno va a caer en manos del SOMA, porque la misma mayoría que apoyó la alianza de Corrales y el sindicato minero para la lista municipal, va a reeditarse en el próximo congreso del PSOE en Siero. Esta es la consecuencia más importante de la votación producida el sábado: el cambio de mayoría socialista en Siero, de los oficialistas al SOMA.

A poco más de dos meses de conocerse la lista autonómica y cuando todavía se están elaborando las candidaturas municipales, la disputa de Siero marca un punto de inflexión en el PSOE asturiano. Las tensiones entre la mayoría socialista, visible en la composición de la Ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana, y el SOMA, dan paso a una pugna explícita, que tuvo en Siero el primer capítulo. Esta lucha tendrá reflejo en todas las candidaturas electorales, empezando por la lista al Principado. Entre la mayoría y el sector duro del SOMA no habrá consenso.

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